
Altagracia Kubinyi-
Falls Churh, Virginia. La actividad política es una de las principales ocupaciones del accionar humano y participar en ella debe de ser una motivación importante para la juventud en su tarea de transformar la realidad.
En la bella Quisqueya, la política constituye la base de la vida social y económica. Sus raíces históricas están estrechamente ligadas a este fenómeno social.
La ciudadanía se ocupa de tener afiliación partidaria, este ejercicio es parte de la identidad del dominicano, pero al mismo tiempo es un peligro para la democracia cuando se convierte en fanatismo político.
Un alto porcentaje de la población tiene un nombre político partidario. Es común escuchar en alguna disputa o diferencia ideológica, “yo soy perremeista, perredeista, peledeista o reformista hasta la muerte”, los partidos tradicionales, en su generalidad, forman ese esquema de fanatismo político.

A la juventud le corresponde la enorme tarea de aprender de esa experiencia de cambiar las discusiones de políticas basadas en el “ista”, por debates fundamentados en ideas y planes.
No es prohibido identificarse con partidos políticos, el peligro está cuando el apasionamiento sobrepasa la razón y el “ista” convierte al ciudadano en un actor indiferente a las injusticias sociales y cómplice de las acciones de sus “líderes políticos”.
El “Ista” puede quebrantar el Estado de democracia y de desarrollo en épocas de elecciones porque viene arropada de un clientelismo como estrategia de conquista electoral.
El “ista” nos silencia y nos hace promotores de acciones que no deben de ser aprobadas y validadas por la sociedad.
El “ista” ha dividido familia y amigos, por eso vamos a ser hijos e hijas de la Patria primero, luego somos políticos partidarios.
Nuestra responsabilidad es entender que ser político desde la ciencia es ser grande, pero ser razonable y justo es la mayor virtud de un político.


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