En la mayoría de los casos  al cometer  un error o arrepentimos de algo que hemos hecho, pensamos en  perdonar y/o disculparnos por ello, pero ese acto muy pocas veces lo hacemos hacia nosotros mismos.

En ese preciso momento cuando llegan  esos sentimientos de culpa, pena y vergüenza, el perdón y la comprensión nos ayudan a librar nuestra batalla interior y a hacer las paces con nuestros demonios. Cuando el perdón es prioridad en nuestras vidas, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos, se simplifican las cosas y nos ayudan  a no reprimir eso que sentimos.

Rechazar el pasado no es la mejor solución para superar una experiencia dada, el pasado forma parte de nuestra esencia, debemos aceptar lo que ya pasó sin pensar en lo que pudimos haber hecho diferente en dicha situación, pero siempre obteniendo un nuevo aprendizaje de cada proceso.

Cuando hay perdón en nuestros corazones,  nos liberamos de muchas  ataduras que tanto daño nos han causado y finalmente, logramos recuperar esa paz que tanto hemos anhelado. La venganza ya no tiene lugar en nuestro ser, pues el perdón lo practicamos en muchas de las situaciones que nos presenta la vida,  desde las más pequeñas equivocaciones hasta  las más grandes de ellas.

Llegar a perdonar es toda una batalla que vale la pena librar, ya que esto nos traerá un equilibrio fisico, mental y emocional total, además de no permitir  que los sentimientos de culpa y odio sigan creciendo en nuestro interior. El perdón nos ayuda a disfrutar más del presente, a aprender del pasado sin desligarnos de él y a desarrollar más conductas sanas y saludables para enfrentar el futuro que nos espera.

Sin lugar a dudas, el perdón es una excelente opción.

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2 Comments

  • excelente.

  • Buen trabajo.

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