
Sabana Iglesia, Santiago, República Dominicana. Viviana Díaz Diloné es la constancia de que las batallas son para personas valientes, capaces de transformar los desafíos en oportunidades.
Es una joven madre que, a su corta edad, enfrenta la dura prueba contra el cáncer. Se considera una mujer luchadora y testigo del amor y la bondad de Dios en su vida.
Cree en el adagio popular de que “al que madruga Dios lo ayuda”, por eso se levanta temprano, cuida de sus hijos y en sus horas de descanso lee y comparte con sus amigas y amigas.
Un día, una visita al médico le cambió la vida. El cáncer se convertía en su nueva realidad; tratamientos y novedades en su salud eran los nuevos temas del hogar, sin embargo, su fe le otorgó la energía y la fuerza necesaria para enfrentar cada momento con optimismo.
La joven madre ha experimentado el dolor que provoca la enfermedad y encara con gallardía cada minuto de dificultad. Valora el apoyo que ha recibido de su familia que se ha convertido en su paño de lágrimas y cada gesto de solidaridad de sus vecinos e integrantes de su comunidad.
Nos cuenta que la prueba más grande fue perder su pierna cuando tan solo tenía 28 años. “Tener que acostumbrarme a vivir sin mi pierna es el desafío que más lágrimas me ha sacado. Depender día tras día de dos muletas para realizar las labores del hogar y del diario vivir es muy difícil”, narra Viviana Díaz con nostalgia y bravura.
De esta experiencia ha comprendido el valor de la fe y lo que Dios significa en su vida. Nos cuenta que es testigo de que el que integra a Dios en sus decisiones diarias puede superar cualquier dificultad, por grande que sea. “He aprendido que solo Dios tiene la fuerza para levantarnos cuando nos caemos y que de él es la última palabra”, afirma Díaz Diloné con seguridad en su voz
Su sueño es recuperarse totalmente para poder caminar sin las muletas y tener su prótesis. Anhela volver a tener una vida plenamente independiente y caminar de la mano de su hija e hijo. Su rol de madre ha sido probado y fortalecido día con día.
Viviana Díaz no tiene la prótesis que le ayudaría a cumplir uno de sus más grandes anhelos, vive su día a día disfrutando de su familia y de las personas que le rodean. Con mucha frecuencia la vemos en su cuenta de Facebook transmitiendo mensajes de motivación y de fe.
Insta a todos nuestros lectores y lectoras a que confíen en los aprendizajes de cualquier batalla y que comprendan que para Dios no hay nada imposible.
Le ha tocado sentir los fuertes procesos de las quimioterapias y numerosas cirugías, pero sigue adelante con más fuerza. “Al final, amo más a mis seres queridos y disfruto cada instante que la vida me regala”, confiesa Viviana Díaz.


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