
Miguel Ángel Leonardo Castro
Corazón decide salir de la casita para no pensar. Fue al parque, para su sorpresa, Amor estaba besando otros labios que no eran los suyos; el llanto le invade, corre de vuelta a la casita y se encierra en su habitación.
Cerebro sabía que esto pasaría, por eso lo aconsejó. Corazón seguía sin entender razones. Los reproches comenzaban a llegar. “Tú rebeldía e incomprensión te tienen ahí”, le dijo Cerebro
La consciencia ahora le recuerda el gran error cometido. Todo cambió en la casita. Se había ido la alegría con su hija, Esperanza.
Cerebro se ha quedado sólo. Ahora tiene un corazón roto. Un día nuevos inquilinos tocan la puerta.
Corazón se apresura y abre la puerta de su pequeña cajita, en su memoria pasaron muchos pensamientos; tenía la esperanza de que Amor regresada a pedir perdón. Pero no, no era Amor, era una familia que buscaba alojarse en un lugar vacío y frío como esa casita.
Con una risa sarcástica la consciencia se burla por la ingenuidad y terqueza de Corazón. Entren, aquí hay lugar para ustedes.
Cerebro sentía una energía negativa emitida por los nuevos inquilinos. ¿Me pueden decir sus nombres?, le pregunta de inmediato.
Los nuevos integrantes de la casa le responden; yo soy «Miedo» ella es «Duda, mi esposa» y él es «Rencor mi hijo».
Continúa…

2 Comments
Muy bonito.
Bonito trabajo