
Anabel Vargas Santos
Santiago Oeste, República Dominicana. Cuando aprendemos a estar solos y a ser felices estando así, cambiamos la forma en que nos vemos.
Pasar tiempo de calidad con nosotros mismos nos enseña a encontrarnos y a desarrollar nuevas ideas. Comenzamos a entender nuestro valor y reconocemos que no hay que encajar para sentirnos cómodos en nuestra propia piel.
Disfrutar de nuestra compañía, nos ayuda a ser más independientes, actuando de acuerdo a nuestras convicciones. Nos enseña a escuchar las opiniones de los demás, pero a valorar mucho más las nuestras.
Nos aleja de las distracciones, nos muestra los beneficios de apagar el teléfono por unas horas y vivir por un momento, contemplando todo lo que nos rodea.
Obviamente, debemos de ser capaces de reconocer que todo en exceso puede, en algún momento, impactar negativamente en nuestras vidas.
Por eso debemos de encontrar un balance entre los extremos, estar solo y ser feliz o sentirse solo a pesar de estar rodeado de personas.
El tiempo a solas también nos ayuda a comprender mejor a los demás y a saber por qué actúan o piensan de cierta forma.
Y es que la soledad en exceso nos puede conducir a un deterioro mental y quizás físico, depresión, ansiedad y ataques nerviosos. Estar a solas con nuestros pensamientos no siempre es algo bueno, podemos traer pensamientos negativos y autocríticos.
Al final, necesitamos tiempo a solas, pero también son necesarias las conexiones sociales. Debemos de distinguir entre estar a solas, ser productivos, creativos y felices y entre el tiempo negativo a solas, donde somos duros con nosotros mismos.

5 Comments
me encanto mucho…
Muchas gracias por su comentario.
Muchas gracias por escribirnos.
Gracias, nos alegra que le haya gustado.
Good job.