
Verónica Valerio
Santiago Oeste, República Dominicana. A escala mundial la elección de una carrera universitaria resulta, por lo general, una decisión difícil para la mayoría del estudiantado. Esta situación no es ajena a las vivencias conflictivas y a las presiones que enfrentan muchos jóvenes al momento escoger qué estudiar.
Es una decisión muy crucial para nuestras vidas y para nuestro futuro por eso es una responsabilidad única de la persona que va a tomar la decisión porque impacta en su desarrollo personal y familiar.
Antes de iniciar una carrera nos cuestionamos sin compasión y escuchamos a las personas que nos rodean. ¿Por qué no elijo yo sobre qué estudiar? ¿Por qué no soy capaz de estudiar mi verdadera vocación? ¿Por qué las personas a mi alrededor influyen tanto en mi decisión? ¿Por qué no decido yo y sólo yo?
Son tantas las preguntas que los jóvenes nos hacemos y tantos los episodios de discriminación por la decisión de elegir una carrera que según las personas cercanas “no va a dejar ingreso” o “no es una carrera que nos ayudará”.
Los comentarios despectivos en relación con este tema constituyen un tipo de bullying que, en algunas ocasiones, puede provocar la deserción escolar universitaria del joven o la joven que desea explorar el mundo profesional. No hay una carrera para hombres o para mujeres, las carreras son para seres humanos.
En muchas ocasiones he sido confidente de jóvenes que me cuentan anécdotas relacionadas con el tipo de carrera que estudian y los constantes mensajes de desmotivación. Por ejemplo, hacer una carrera en el modelaje siendo hombre genera tabú que la sociedad necesita superar.
Hay otros estereotipos que se deben de eliminar como el caso de una adolescente que se dedica a la carrera deportiva. Es una población vulnerable y discriminada. Según comentarios populares la joven “nunca se casará porque los hombres le salen corriendo” a las damas que hacen pesa o que practican algún deporte.
Hoy te llamo a ser valiente y a que no te dejes abrumar por la cobardía. Te invito a que no permitas que otros decidan por ti qué estudiar o los sueños que quieres lograr. No guardes tus anhelos, tus talentos en el cajón de la infancia, sal y muéstralos al mundo. Hazlo bien, para que cuando disfrutes de eso que has ganado con tanto esfuerzo quienes no lo creían se levanten el sombrero ante ti.
Recuerda, es válido escuchar las opiniones de los padres, amigos, amigas y educadores, pero al final una carrera universitaria es una responsabilidad social y personal que va a depender de ti, de tu disposición y va a requerir de tu motivación diaria para concluirla con éxito.
