
Altagracia Kubinyi
La pandemia ha revelado muchas partes de nosotros que no conocíamos. Nos ha hecho más solidarios, nos ha enrostrado nuestras debilidades, nos ha permitido construir un mejor nosotros y ha disminuido la velocidad con que solíamos desarrollar el día.
Nos ha enseñado a tener cuidado ante una eminente amenaza a la salud. Ahora, cuidarnos es importante, hacer el ritual de higiene también lo es.
Lo único que no hemos aprendido es a ser el paciente, sin tener el virus. En pocas ocasiones nos ponemos en su lugar. Hablamos de las personas contagiadas como si fueran una amenaza a nuestra existencia, cuando la amenaza es la enfermedad.
Necesitamos comprender la incertidumbre que tienen los médicos y las enfermeras al tratar a diario una enfermedad que ha cobrado tantas vidas.
Nos toca apoyar a esos héroes y heroínas que se levantan a diario para enfrentar una realidad que muchas veces es incierta. No existe una vacuna, aumentan los contagios y las economías de los países se ven desafiadas.
Tenemos que comprender a quienes han enfrentado esta difícil guerra. A esas personas que sobreviven para contar sus retadores batallas contra el COVID19.
Hay que hacer un altar de gratitud al personal de la salud, a la policía, a los transportistas, a los representantes del Estado que han cumplido su tarea diaria con dignidad, a la sociedad civil que ha hecho una labor altruista y de ciudadanía, a todos los que arriesgan su vida diariamente para salvar a los pacientes que llegan con un cuadro estable o de gravedad.
Vamos a ponernos esa bata del paciente, del policía o del médico.
Vamos a ser empáticos con nuestros semejantes, vamos a ser compresivos con las familias que enfrentan la pandemia y vamos a cuidarnos.

6 Comments
Un escrito muy bueno, de verdad nos hace pensar y ver lo que esta pasando en este mundo. Me encanto
Gracias, Omar. Un abrazo desde todo el equipo.
estoy aprendiendo a desarrollar muchos valores y hábitos durante esta pandemia y ser pacientes es una de ella.
Saludos, nos alegra que le guste nuestro trabajo.
así es, hay que ser empático con la situación de los demás y ser pacientes.
Saludos, Veronica. Un abrazo.