
Anyeliza V.
La imagen de una mujer hermosa, puede consistir en una persona amable, empática, de ojos verdes pelo lacio, piel clara, alta y muy esbelta, o quizás de piel canela, cabello ondulado, ojos café, emprendedora, liberal y social.
En algunos casos, la constituye un aspecto de piel oscura, cabello afro, ojos negros, de estatura pequeña y tímida, prepotente y decidida.
Lo cierto es que esa clasificación de cualidades es muy subjetiva; una perspectiva personal de cada persona que debemos respetar.
Sin embargo, a diario observamos como los prejuicios provocan conductas que condicionadas por el entorno que los rodean y los estereotipos sociales, se convierten en discriminación hacia personas, en lo general, más vulnerables que los demás.
Hay algo que muchas veces ignoramos pero que es lo que juntos, nos hace perfectos: La diversidad. No existen dos personas iguales generalmente, con personalidades iguales, habilidades, condiciones sociales, pensamientos, manera de expresarse, entre otras cosas, por tal razón debemos aceptar las características y diferencias de los demás para hacer de este mundo y nuestra existencia en él, la mejor experiencia nunca antes vivida.
Ya basta de oprimir vidas y destruir sentimientos por causa de esas etiquetas que nos ha inculcado la sociedad por años, pues eso nos harían personas más dedicadas a nuestros trabajos, nos haría más eficientes, más empáticos, mejores compañeros de vida y podría contribuir en la prevención del riesgo de enfermedades psicológicas.
Recuerda que está bien ser delgada o talla plus, ser alta o de estatura baja, ser India, rubia o morena, pues en tus manos está el poder de cambiar los estereotipos sociales y contribuir al bienestar de los demás.
