

Estudia Psicología Industrial en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Anyi Ventura. «No tengo talentos especiales. Solo soy apasionadamente curioso». Albert Einstein.
Desde nuestra etapa de niñez, presentamos un alto grado de curiosidad que nos permite conocer, indagar y hacer muchas preguntas de seguimiento, sin dejar de asombrarnos.
La curiosidad y el deseo de investigar, independientemente de las debilidades que tenga, es la facultad más hermosa y ventajosa que puede existir en una persona.
Hoy, el mundo nos presenta muchas opciones y herramientas de investigación, sin embargo, vemos que nuestros niños y niñas asisten a los centros educativos con el único propósito de cumplir requisitos.
La forma en cómo las tareas son realizadas, justo al límite en que son asignadas, nos alerta de que se está descuidando esta importante facultad humana.
Lo cierto es que pocas personas se atreven a investigar acerca del porqué y del para qué. Son escasas las iniciativas estudiantiles y personales que hacen un extra sondeo, la mayoria se queda en responder lo asignado previamente.
Esto nos dice que la curiosidad es sólo usada por la excepción que hay en cada regla, al parecer la historia de cada foco de investigación no es relevante.
La buena noticia es que esto se puede mejorar si se enfatiza el modelo de enseñanza que estimule el valor de la información, del análisis idividual, de la interpretación y de la descodificación de los mensajes.
Al ejercitar la habilidad de curiosear y del pensamiento creativo, generamos parámetros y experiencias en nuestras vidas de mucho valor.
Ante la obligatoria migración de la enseñanza presencial a la enseñanza virtual, es necesario acompañar a los niños y niñas en la nueva aventura del saber, provocando en ellos la curiosidad de investigar fuera de los estándares académicos.
Como expresó el gran pensador y filósofo, Aristóteles: “El origen de la ciencia está en el asombro, en la curiosidad. El que no se asombra por nada, nada va a investigar».

6 Comments
me encanto.
excelente gob.
Excelente.
Gracias, Chissel. Gracias por la retroalimentación.
Me gustó mucho este escrito, sigue así Anyi.
Muchas gracias, Ana.